La rápida depreciación de los coches nuevos

concesionario

Un viejo argumento para comprar coches usados antes que nuevos: Los automóviles son los productos de consumo que más valor pierden justo después del momento de la compra. Se calcula que, nada más salir del concesionario, su valor baja un 18% y en los años sucesivos el ritmo de depreciación es del 10% anual, según los datos que recoge un informe elaborado por Audatex, empresa líder en soluciones de valoración de siniestros.

Haciendo cuentas, se trata de una verdadera catástrofe económica: a los cuatro años, el vehículo ha perdido un 50% de su valor. Comprar un coche nuevo, desde el punto de vista estrictamente económico, es un pésimo negocio, aunque ya sabemso que no es esto lo único que se valora.

La gran pregunta: ¿coche nuevo o de segunda mano?

La inexorable depreciación se frena a partir del cuarto año, quedando aproximadamente un 5% por año, una cifra que todavía se puede matizar más dependiendo del estado del vehículo y su kilometraje.  Pero aunque frene su depreciación, a partir del cuarto año empiezan a subir los costes de mantenimiento: un vehículo de seis años duplica el de uno de cuatro años en unos 200 € anuales.

No son datos precisamente sorprendentes pues se trata de una cuestión que todo el mundo conoce, aunque el aval de un estudio serio que los cuantifique avala la idea de que, en muchos casos, es preferible apostar por un vehículo nuevo antes que uno de segunda mano, o al revés, dependiendo de nuestras necesidades y nuestra capacidad económica. Comprar un coche nuevo significa un gran desembolso que jamás recuperaremos al venderlo, pero adquirir uno de segunda mano conlleva una serie de costes que hay que valorar. La decisión está en tu mano.